Las caras cubiertas no podían faltar

Todos hemos escuchado el nombre de Irma Leites o de Plenaria Memoria y Justicia en algún momento pero cuando lo escuchamos lo relacionamos casi al instante con el ataque con piedras a patrulleros o a agentes, con bombas de pintura o alquitrán que son arrojadas a edificios públicos o con el copamiento a la Suprema Corte de Justicia por lo que siendo parte - o encabezando -  la Coordinación Antifascista no sólo se genera una fuerte contradicción entre su discurso y su metodología lo cual es poco relevante en este caso, sino que al mismo tiempo supone una amenaza que la Dirección de Información Táctica - comandada por el Sr. Lotito - del Ministerio del Interior no puede ni debe pasar por alto pues si en la marcha a la que convocan para este Martes 17 se permite que impongan su pensamiento mediante el uso de la violencia o de la intimidación, serán igual de responsables por lo que suceda, pero no solo será responsable la DIT sino cada jerarca de la gestión Bonomi.

 

No dudo que aquellos que discrepen con mis palabras pueden pensar que estas nacen de una suerte de prejuicio ideológico que busca criminalizar la protesta pero a quienes piensen esto debo decirles que se encuentran lejos de la realidad pues, como defensor del Estado de Derecho, considero que nada ni nadie debe atentar contra un derecho legítimo, pero el goce de un derecho implica la responsabilidad de no ir contra los derechos de un tercero como lamentablemente hemos podido apreciar en numerosas oportunidades.

 

Tal vez para algunos sea legítimo atacar a un agente que cumple con su trabajo o a un edificio público para demostrar que se oponen a una determinada posición, pero aunque se partiese de la aceptación de este hecho no puedo dejar de preguntarme qué culpa tienen aquellos ciudadanos que - por ejemplo - trabajan y/o son dueños de un comercio al cual le rompen las vidrieras o lo saquean, ¿qué pasa? ¿es qué son “menos pueblo” que aquellos que se cubren el rostro mientras el odio los carcome por dentro?

 

Espero que la marcha se realice de forma pacífica así como también espero que el Ministerio del Interior no dude en establecer un fuerte operativo de seguridad que prevenga, disuada y - en caso de ser necesario - reprima, con la legítima autoridad que el Estado cuenta para estos asuntos. De no hacerlo, quedará en claro cuales son sus prioridades pero sobre todo, sus valores como individuos y fuerza política.

 

Hasta la próxima 

 

Tec. Facundo O. Ordeig