Carta a los gremios estudiantiles

Estimado, o estimada gremialista

 

Escribo mis palabras como respuesta a las medidas que han iniciado no sólo en las últimas semanas entre las que se puede destacar el aumento de la cartelería o las ocupaciones, sino a cada una de las realizadas con anterioridad a raíz de la reforma constitucional impulsada por Jorge Larrañaga y respaldada por más de 400 mil compatriotas. Entre ellos, profesores, estudiantes, policías, abogados, asistentes sociales, trabajadores de la salud, entre tantos otros. Es mi deseo aclarar, tanto a ti, como a cada uno de los lectores de esta carta, que a pesar de nuestras claras discrepancias, respeto profundamente su labor pues la misma es clave para la Democracia. Comencemos.

 

Debo mencionar el hecho de que coincidimos plenamente en que una educación de calidad es la mejor forma de prevenir el crimen pues se le debe garantizar la inserción laboral junto a una vida digna y decorosa a los tres millones de orientales, pero en especial, a los más desfavorecidos, pero en primer lugar por los resultados que el Frente Amplio ha conseguido en su gestión es difícil que en los próximos años pueda ser utilizada como una herramienta para prevenir, al menos no sin antes implementar las medidas planteadas por el Dr. Guillermo Fossati. Y en segundo lugar debe ser entendido que si bien necesitamos apostar a esta clase de prevención, la misma será a largo plazo por lo que otras medidas deben ser incorporadas tanto para prevenir como para disuadir y reprimir el aumento de los delitos que a diario nos conmocionan. Sin estos tres pilares, los cuales están plasmados dentro de la propuesta Vivir Sin Miedo, no se obtendrán resultados que nos permitan revertir la crisis en la que nos encontramos.


Por otra parte, no se ha dudado en afirmar que nuestra propuesta busca la criminalización de la pobreza, lo cual, en primer lugar, carece de un argumento sólido siendo que parte de una presunción ideológica, y me atrevo a decir esto con base a que en ningún momento ni en ningún renglón se ha hecho una afirmación que permita siquiera suponer o interpretar que la reforma busque efectivamente discriminar a los más necesitados por parte del Estado, lo que además da a entender que quienes firmamos para que Vivir Sin Miedo pueda  ser plebiscitado, odiamos a los pobres, lo que me resulta difícil de creer cuando en gran cantidad de encuestas de opinión pública se aseguró que quienes más firmaban, eran parte de la clase “media baja” y “baja”. Tengo que admitir que juntar firmas en Arocena y Schroeder resultaba frustrante por respuestas como “Yo no lo necesito” o “Tengo una empresa que me cuida” junto a muchas otras de similares características.

 

Llegando al párrafo final de éste artículo es debido que cuestione una afirmación más la cual refiere a un presunto recorte de Derechos con la creación de una Guardia Nacional conformada por tan sólo dos mil militares que podrán colaborar en tareas de seguridad ciudadana, lo cual - sin una reglamentación especial - se encuentran haciendo en un radio de 20 kilómetros desde nuestras fronteras, siendo capaces de detener, perseguir y disparar a pedido del Gobierno del Frente Amplio para combatir el narcotráfico, entre otras razones.

Te pregunto, ¿se han dado violaciones a los Derechos Humanos por parte de los militares que se encuentran cumpliendo esta función? No, ¿se han dado maltratos a ciudadanos evacuados por las inundaciones por “falta de capacitación” por parte de los militares? Tampoco.

 

Tec. Facundo O. Ordeig.