Homenaje al Intendente Luis Ignacio Ordeig

Más que un político

Tengo el honor de poder decir que Luis Ignacio Ordeig — Russio — , quien fuese electo desde las filas del Partido Nacional en tres ocasiones para el Gobierno Departamental de San José, es mi bisabuelo y si bien el destino no quiso que nos conociéramos en persona, gracias a las innumerables historias que me han contado mis parientes, algunos dirigentes que le acompañaron, algunos opositores que debatieron o negociaron con él y de vecinos que disfrutaron de su gestión puedo decir que es un modelo a seguir, no sólo para mí, sino para cualquiera que participe en política. En el aniversario de su desaparición física he venido a contarte por qué….

Sobre Russio debo decir que no era un hombre de muchas palabras pues no sólo consideraba que hablar sin tener algo para decir era poco inteligente, sino que al mismo tiempo le parecía un desperdicio de tiempo que podría invertir en aquello que sí importaba, hacer cosas, lo cual se vio reflejado en su gestión. Estas razones, sumadas al hecho de que no sería capaz de hablar bien de una persona si ésta no se lo había ganado le llevó a rechazar en más de una ocasión el ofrecimiento de ir para Diputado, para luego, pelear por un Senado. Fue leal a sí mismo, no dejó que una mano en el hombro le convenciera, menos aún el ofrecimiento de dinero, lo cual pensaba como un insulto y  ni hablar de algún trato que fuese en contra de sus arraigados valores pues de notar que intentaban ofrecérselo, sin dudar les invitaba a retirarse.

Vale decir que era un hombre que le gustaba leer, estar siempre informado, conocer sobre diversos temas tanto académicos como de su interés personal, estar en el campo, pero sobre todo, jugar al ajedrez mientras bebía café y conversaba con sus seres queridos.

Él no daba el brazo a torcer de forma sencilla, al momento de buscar implementar su más ambicioso proyecto - el ingenio azucarero - las grandes empresas que se oponían debieron de realizar un esfuerzo sobrehumano al enfrentarse tanto a mi bisabuelo como a las comisiones de trabajo y a los funcionarios. Desgraciadamente el interés empresarial fue el vencedor, pero no por no falta de esfuerzo, sino porque “cuestiones políticas” externas - que bien conocemos - lo hicieron inviable, algo que la historia deberá de juzgar.

Se necesita decir que en ninguna de sus gestiones se buscó el rédito político, el beneficio personal o siquiera el beneficio familiar, estaba allí por vocación de servicio pues consideraba que lo correcto era trabajar por el desarrollo del Departamento y por brindar una mejor calidad de vida a sus habitantes y vecinos. Reconozco que como cualquier Ser Humano debe haber cometido sus errores por el simple hecho de que quien nada hace es quien nunca se equivoca, pero de haberlos, no serían con mala intención, serían por no haberse dejado convencer y seguir sus convicciones. Su obra dejó una fuerte huella en el Departamento debido a la buena inversión destinada al fomento de la cultura, el deporte y a la búsqueda del relacionamiento fraternal, a la realización de caminería rural, a reformas edilicias, entre muchas otras más que en su momento darán de qué hablar… Se los prometo, algo que, siguiendo el ejemplo de Russio, no quedará sin cumplir.

Debería decir mucho más, pero los sentimientos se mezclan y las palabras se confunden, pero antes de despedirme y parafraseando al General Aparicio Saravia, es por esto que estoy donde estoy.

Gracias por tu tiempo, hasta la próxima.

 

Tec. Facundo O. Ordeig