Gato encerrado y una crisis institucional

El Presidente Tabaré Vázquez ha dado la orden de destituir al Ministro de Defensa, al recién asumido Comandante en Jefe y a tres Generales más que participaron en el Tribunal de Honor que encubrió las declaraciones de Gavazzo referentes a la muerte y desaparición de Gomensoro, y si bien esta actitud debería poder ser plenamente reconocida pues el Poder Ejecutivo no puede permitir estos hechos dentro de sus instituciones, menos aún en lo que respecta a Derechos Humanos, considero que antes de brindar elogios se necesitan respuestas por parte del Presidente debido a que la investigación realizada por El Observador determinó que las actas se encontraban a disposición del Presidente de la República al momento de tomar la decisión de ascender a José González a Comandante en Jefe, y la prueba no es más ni menos que la firma de Tabaré en el documento que homologa las actas. Dos situaciones son posibles.

La primera es que el Presidente Vázquez estampó su firma teniendo conocimiento de lo expresado en las actas Nº 009 y Nº 011, lo que significaría en primer lugar que es cómplice del encubrimiento por no haber denunciado y en segundo lugar que las destituciones son meramente una respuesta políticamente correcta a una filtración, lo que me hace pensar que al mandatario no le interesan en realidad los crímenes de Estado sucedidos en nuestra historia reciente, siendo para él una forma “simpática” de conseguir votantes.

La segunda es que el Presidente Vázquez estampó su firma sin tener conocimiento de lo expresado en las actas Nº 009 y Nº 011, lo que significaría que actúo con una clara negligencia, siendo las destituciones una respuesta a su propia irresponsabilidad y a la rabia de su partido político con las personas que colaboraron con Gavazzo.

Cualquiera de éstas sería razón para iniciar un juicio político, pero no se contaría con los votos necesarios debido a que a pesar de que el Frente Amplio se autoproclamó el defensor de la memoria, ha defendido a Vázquez en un acto tan mezquino como lamentable, quitándoles cualquier atisbo de autoridad moral para hablar de la verdad y la justicia.

Tú, ¿qué piensas sobre esto?

Hasta la próxima.

 

Tec. Facundo O. Ordeig